miércoles, 13 de abril de 2011

Pasto y nubes nuevamente, de pronto: tu...

"No me la había pasado nada mal hasta entonces, pero contigo, al parecer, me la puedo pasar mejor..."

Recuerdo haber visto verde y azul, pasto y nubes, una y otra vez. Caía sin fin, giraba con la contrariedad que crea el viento, me divertía. Pasto y nubes nuevamente, de pronto: tu... me detuve, y aunque percibí todo tan fugaz, la despedida del sol me avisó que llevaba la mañana y hasta el atardecer admirándote.
El atardecer pasó, había un solo medio sol desapareciendo en el horizonte, y sin darme cuenta estaba ahí, tomándote la mano, junto a ti, a continuación perdiéndome ahora con tu voz, con tus historias hasta que la ultima estrella apareció. 
Me pregunto qué tanto eres que me haces sonreír durante toda tu estancia, que tanto contienes que siento tanta primavera en el corazón. 
En brazos entrelazados terminamos, hombros cómodos para recostarse, caricias, nuestros cuerpos cobijándose hasta el amanecer, medio sol apareciendo al horizonte saludándonos, y el resto de la naturaleza despertando, creando el romance perfecto para besarnos. Yo, disfrutando el sabor de tus labios, tanto como disfruté la primera vez que te vi, tanto como la calidez de tu mano, como la calidez de tu voz en voz baja. Después de tu beso, aún en voz baja nuestros te quiero,  tu sonrisa... mi mañana empieza a girar, y al girar quizá esté el pasto, quizá estén las nubes, ahora lo interesante es que estás tu, y el viento nos mece...

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