viernes, 29 de abril de 2011

Tu estancia en algunas de mis letras

"Si no puedo estar contigo, al menos, puedo dejarte estar entre mis letras"

Tu silencio me obligó a callar también, hace tiempo que había perdido la costumbre de regalarte palabras en vivo, por lo que en ese lapso desubicado que tuve; temblé de miedo, miedo de verte y volver a amarte, entonces, aparté mi vista, cerré los ojos, los apreté con mucha fuerza, esperando que al abrirlos desaparecieras. Y claro, no sucedió, por lo que me enfadé, pensando en: qué te creías al adjudicarte el derecho de ser mi inspiración, puesto que por dentro también me hubiera gustado decirte mucho, pensé sobre si me amaste o si nunca lo hiciste, por sobre si me haces sufrir, o si yo también te lastimé.
Hasta que llegaron las primeras palabras en un tema de conversación casi sin importancia, y aún así con todo mi desinterés en ese tipo de temas en los que sinceramente nunca compartimos gustos, disfruté escucharte nuevamente, como no lo había hecho bastante tiempo atrás, y a juzgar por la curva que iban formando mis labios hasta formar una sonrisa, me sentía a gusto, me hiciste un instante feliz, pasó de nuevo y sin darme cuenta, que mi nivel de querer hacia ti, aumentó al menos un poco, despertó.... hasta que desapareciste, como es usual en ti, yendo y viniendo incluso en mi pensamiento. Me enfadé de nuevo por no saberte olvidar, por no saberte odiar, y aún manteniendo una sonrisa por el rato compartido, sigo enfadada porque me tienes aquí escribiendo por ti, con ese derecho de ser mi inspiración que no te puedo quitar.

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