domingo, 22 de mayo de 2011

Para volver a soñarte

"Varias mañanas me costó trabajo levantarme, he de confesar. Me costaba trabajo abandonar los sueños en los que estabas presente y despertar de pronto en una realidad que marcaba que ya no estarías junto a mi."

La costumbre de tu compañía, del andar a tu lado, de tus conversaciones, de buscarte, y todo todo lo que implicabas, me llevó a una costumbre de soñar contigo, como no conforme con tu compañía durante el día, me aferrara melosamente a tomar tu mano en mi sueño. Mi única explicación de tan gratos sueños es la simpleza de los gratos momentos a tu lado, y nunca temí de ellos antes como hasta ahora, porque nunca antes me había derrumbado tanto el final de ellos, que no quisiera su final, que no quisiera despertar.
Ya llevaba varios días detestando el despertador, algunas veces hasta ignorándolo, pero finalmente mi cuerpo respondía a la luz que la ventana de mi habitación deja pasar directo a mi cama. Al abrir los ojos, el resto era tristeza, y había querido adoptar esa costumbre de tu ausencia, que de nada servía si en cada sueño te hacías presente.
Me ha ido costando trabajo aceptarlo, he inventado una pequeña solución, me he generado insomnio, en mi habitación inundan tazas con asientos de café, sacrifico ojeras por tu olvido. Ahora la cafeína hace de las suyas, me distrae a altas horas de la noche en las que escribo un poco desahogando algunas palabras de desamor en varios escritos, hasta que sola me doy por vencida y caigo dormida. Ahora al despertar tiendo a olvidar mi sueño, y los rezagos de ti son casi como el asiento de mis tazas de café.
 No he encontrado alguna solución para los rezagos, pero en la esperanza de alguna respuesta te confieso que su significado son mis ganas de estar contigo otra vez... mis ganas de poder soñarte y vivirte, y no solo de tener que recordarte.

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