lunes, 30 de abril de 2012

Ya todos abandonaron los viejos pasos con vida, todos se dedican a añorar sus ayeres solamente y por otro lado ya se quieren comer al mundo sin saber ser adultos, pero intentando serlo. A mí no me urge serlo, es lo que menos quiero, es lo que menos puedo, mi amigo el bebé no me lo perdonaría, porque aunque termine con el cuerpo adolorido (pues tal parece que divertirse hoy ya no es divertirse como antes); él necesita una compañera de juegos que lo acompañe a hacer sus travesuras, que corra tras él, alguien con quien balbucear, por lo menos en lo que entra al jardín de niños y me reemplace, por lo menos en lo que en mi familia nace un nuevo integrante, un nuevo bebé, un nuevo mejor amigo que no me permita ser grande....

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