sábado, 24 de noviembre de 2012

Duele?

- duele?
- sé de lo que me hablas porque conozco la palabra, porque lo sentí sobre mi cuerpo muchas veces, pero ahora tengo un dolor presente, el más difícil de quitar, porque no se quita, de hecho, se controla en todo caso, no es tan fácil como decir que te vas a sobar un brazo después de haberte golpeado, nada corporal, yo ya no poseo un cuerpo. Este dolor está en mi mente , en el alma que es esto, en pensar en tus manos y querer sentirlas, el extrañar tus brazos y no tener con qué abrazarte, el sufrimiento de saber que estoy olvidando tu aroma, la temperatura de tu piel, tus caricias, tus besos, no hallar la forma de protegerte, de estar ahí contigo, que me notes cuando lo necesitas, de saciarme de ti, de lo que vivía contigo... Fuerte dolor, es el no poder saciarme de ti. Mas difícil que cuando pierdes a una persona, es morir, porque al morir pierdes todas las posibilidades, es una lucha increíble el comprender que no posees un cuerpo, necesitar llorar y encontrarte sin lágrimas, sin ojos, sin rostro. El estornudo eternamente frustrado de querer vivir el cosquilleo de sentir un cuerpo, que no puedes rascar. Al final lo logro controlar, olvido lo terrenal, mis ganas de correr, de gritar, pues no tengo pies, no tengo garganta, y me enfoco en lo que tengo, en la pureza del ser humano, lo que somos en verdad, lo que no es el cuerpo. Ahora valoro las emociones, los sentimientos, mi alma, el famoso espíritu humano. Y al fin controlo ese dolor, el desprendimiento del cuerpo, pues saber que me quieres aún, que valió la pena vivir, que mi vida se trató de ti, de quienes me acompañaron con sus sentimientos sinceros y me estimaron; ya los sentí, los extraño en la misma magnitud, me place sentir de raíz su cariño sincero y notar que no necesito el cuerpo para formar parte de ellos, de ti. Ahora comprendo que es lo único que necesitaba cuando llegué al mundo a vivir.
Morir duele? Si. Supongo que sí. Yo ya olvidé de qué morí. Prefiero tener presente lo que fui a vivir, que es lo que tendría que hacer cualquiera en vida; hacerse presente en la tierra. Y ahora que recuerdo, aún tienes una vida, no hay tiempo, no le temas al dolor, todo cuesta, todo duele, pero aprovecha, si tienes un sueño, realízalo ahora que puedes, sólo tu puedes limitar tus posibilidades. Corre y grita por mi, al final todo vale la pena, los tropiezos, los logros, sólo vive.
Si en verdad me quieres, dedícame vida, con eso basta, no te detengas.
Yo estoy bien, ya lo entenderás.

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