miércoles, 4 de septiembre de 2013

Cuando llegue el fin del mundo, quietecita voy a estar, conmocionada viendo el espectáculo de que se termina si es que mis ojos aún pueden mirar, escuchando la llegada del silencio infinito si es que antes no he quedado sorda, ya sin sabor ni aroma mas que el de ella, sintiendo con el alma como me desmorona su ausencia. 
Su ausencia me preocupa más, el fin del mundo sin ella es haber muerto siglos antes del fin del mundo porque ella es el mundo, el mío... 

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